Existen tres posibles razones:
1. Circuito cerrado en los devanados del motor
Esto ocurre cuando los conductores A+ y A− o B+ y B− del motor están conectados entre sí, formando un circuito cerrado. Bajo la influencia del imán permanente, el motor genera un pequeño par de frenado. Este comportamiento es completamente normal. De hecho, este método se utiliza habitualmente para identificar qué dos cables pertenecen a la misma fase.
2. Contaminantes en el interior del motor
En este caso, la resistencia se percibe de forma irregular y aleatoria. Los contaminantes que causan este problema pueden ser pequeñas virutas metálicas procedentes del proceso de mecanizado, o diminutas partículas metálicas del entorno que son atraídas por el imán del rotor durante el montaje. Dado que estas partículas aparecen de forma aleatoria, es posible que no se detecten durante la inspección en fábrica. En algunos casos, la ligera resistencia provocada por contaminantes de pequeño tamaño puede disminuir a medida que el motor funciona. Sin embargo, si la resistencia persiste o el motor presenta un agarrotamiento o bloqueo notable en posiciones específicas, el motor es defectuoso y debe ser reemplazado.
3. Desalineación del rotor o del estator debido a fuerzas externas
Cuando el motor se ve sometido a una fuerza externa significativa —como caídas, impactos o golpes— el eje, el rotor o el estator pueden desalinearse, provocando que el rotor y el estator entren en contacto. Esta situación debe evitarse siempre que sea posible. Este tipo de daño también puede producirse durante el transporte. Si observa daños evidentes en el embalaje exterior o en el propio producto, póngase en contacto con nuestro equipo de atención al cliente.